jueves, 23 de septiembre de 2010

LA PARABOLA DE LA FIESTA DE BODAS. Mateo 22: 1 - 14

Texto bíblico
Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo, y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir. Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí,  he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a la labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los enfrentaron y los mataron.  Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.
Entonces dijo a sus siervos: las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. Y saliendo de los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. Y entró el rey para ver a los convidados, y vió allí a un hombre que no estaba vestido de boda.
Y le dijo: Amigo, ¿Cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los siervos: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, pocos escogidos.

Análisis
 Jesús siempre nos ha hablado en parábolas y nos ha invitado a participar de su cena en muchas ocasiones, para comer de su palabra lo cual nos llena de vida eterna y nos hace participes del Reino de los Cielos.


Para participar de esta invitación que nos hace Dios, debemos prepararnos a conciencia igual que cuando se nos invita al algún acontecimiento especial, en donde nos arreglamos  cambiando nuestras vestiduras para llegar en una forma presentable a dichas reuniones; así nos debemos de preparar para el encuentro con Dios.


San Mateo nos advierte de las palabras expresadas por Dios haciendo referencia a la invitación a la boda que hizo un rey, en el casamiento de su hijo donde invito una y más veces a  su pueblo pero nadie quiso acompañarlo, viéndose obligado a utilizar sus tropas para ver llena su casa de invitados; con lo cual consiguió el objetivo de ver su palacio lleno de invitados, pero la mayoría no estaba preparada para tal festejo porque muchos fueron los invitados y pocos los escogidos.

 El llamado de Dios es para toda la humanidad ricos, pobres, malos, buenos; pero para poder disfrutar del Reino de los Cielos y de la vida eterna debemos cumplir la voluntad de Dios porque no todo aquel que diga: ¡Señor, Señor! Entrara al Reino de los Cielos sino aquel que haga la voluntad del padre.






5 comentarios: